Por María Gabriela García
Copi nació en Buenos Aires, Argentina en 1939. Su familia estaba muy relacionada con el mundo de la cultura y la política local. Su papá, Raúl Damonde Taborda fue, durante un tiempo, un hombre de confianza de Juan Domingo Perón, hasta que las relaciones con el líder se rompieron y entonces la familia tuvo que exiliarse en Uruguay. Su mamá era la hija menor de Natalio Botana, el creador del diario Crítica y de Salvadora Onrubias, anarquista, dramaturga y escritora. Esta mujer, una de las más fervientes feministas de su época, tuvo una importancia decisiva en la formación de su nieto Raúl, tal es el verdadero nombre de Copi. De hecho, parece que fue doña Salvadora la que le puso ese apodo, aunque en una de sus obras, El baile de las locas, afirma: “me llamo Raúl Damonde, pero firmo Copi porque así me ha llamado siempre mi madre, no sé por qué”.
La cuestión es que la familia se instaló en Uruguay, para luego emigrar a Francia, más exactamente a París, en donde Copi hizo el bachillerato, para luego instalarse definitivamente.
Corría la década del 60, época en la cual solían reunirse gran número de artistas en distintos puntos de la capital francesa. Uno de estos lugares era el Café de la Paix, en donde solían encontrarse el español Fernando Arrabal, que había abandonado el surrealismo, el chileno Alejandro Jodorowsky y el francés Roland Topor. Ellos fueron los fundadores del grupo de acciones teatrales Pánico, nombre que hace referencia al dios romano Pan o Baco. A ese grupo se incorporaría Copi, además de Víctor García, Jorge Lavelli y Jerôme Savary, un cordobés que se hacía pasar por francés.
La producción teatral del grupo Pánico rondaba en lo monstruoso, con una estética freak. Los materiales con los cuales trabajaban eran muy amplios, desde los esperpentos de Valle-Inclán, hasta las criaturas pesadillescas de Goya.
Las acciones teatrales del grupo eran denominadas Efímeros Pánicos, las cuales podían durar horas o días. Se basaban en la improvisación a partir de un esquema argumental mínimo. Utilizaban variados elementos de utilería, como por ejemplo: instrumentos de odontología, muñecas desmembradas, pedazos de carne, etc., que terminaban repartiéndose entre el público. Eran celebraciones colectivas.
Paralelamente a sus actividades teatrales, Copi se desempeñaba como dibujante caricaturista. Al principio vendía sus creaciones en la calle, hasta que pudo colocarlas y lograr su publicación. Su delirante tira La mujer sentada se publicaba en las revistas argentinas Tía Vicenta y Cuatro patas y en Le Nouvel Observateur, de Francia. Copi definió a su personaje como una “opinadora sin moral, poseedora de una ignorancia genial que habla sobre sexo con una violencia inusitada”.
En 1968, después de la disolución del grupo Pánico, Copi comenzó a escribir y a actuar en algunas obras de teatro, producidas por la nueva compañía Grand Magic Circus. En El laberinto, encarnó a un bailarín mudo que bailaba tango con un canario gigante que pone un huevo. También actuó en una puesta de Las criadas, de Jean Genet.
Escribió doce obras de teatro, incluido el sainete en verso Cachafaz, su última pieza teatral, que fue estrenada en París en 1993 y en 2001 en Buenos Aires. Otras que se destacan son Good bye Mister Freud, creada en 1974, Eva Perón, una producción ideada para ser interpretada por travestis, que generó la destrucción del teatro por la derecha peronista el día del estreno, La noche de la rata, Una visita inoportuna y El homosexual, estrenada en Buenos Aires en 2005, a cargo del grupo (H)umoris Dramatis.
También escribió cinco novelas (El baile de las locas y El uruguayo, entre otras) y reunió sus relatos en dos recopilaciones: Las viejas travestís (1978) y Virginia Wolf ataca de nuevo (1984).
Su estilo se despliega en todas sus creaciones, con una fuerte impronta afincada en el delirio, la desmesura, la irreverencia, el dolor, el amor devastado, la mutilación, la provocación y la irreverencia, sin dejar de visitar territorios de crítica social y política.
Casi toda su obra sufrió prohibiciones y recién después de su muerte, que sucedió en París, en 1987, pudo ser difundida en Argentina.
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