Pezones mariposa
Los sueños, ¿sueños son?

Por María Gabriela García

Tres universos se entrelazan en Pezones mariposa: el de Cesáreo, un ex jugador de fútbol, que en la actualidad tiene a cargo el buffet de un, muy venido a menos, club de barrio; el de un joven chaqueño con un poco de sobrepeso, que está siendo preparado por Cesáreo, para intentar volver a la cancha en un equipo boliviano y el de un miembro de la comisión directiva del club, hijo de un goleador compañero de Cesáreo, que traerá noticias del “afuera”, relacionadas con la posible concesión del buffet.
De esta forma, Bernardo Cappa (Los Rocabilis, Amor a tiros, entre otras), hijo de Ángel Cappa, director técnico de fútbol, traslada al escenario algunas cuestiones relacionadas con el deporte que más convoca en la Argentina. Su mirada está puesta, en principio, en los individuos, pero como sustrato, aparecen elementos que dan cuenta de crisis y despropósitos sociales, condesados, en este caso, en una institución, un club de barrio en decadencia, que pretende salvarse de la ruina, con las chicas de patín.
Uno de los individuos en cuestión es Cesáreo, interpretado con sensibilidad y solvencia por Lorenzo Quinteros, un personaje cargado de frustración, que vive de glorias pasadas y pretende estirar ese período de éxito y prosperidad con un proyecto de dudosa viabilidad. Entonces, aparece otro individuo, encarnado con muy buenos resultados por Fernando de Rosa, un joven que acompaña y respeta, al ex jugador y que con cierta ingenuidad y hambre de triunfo, obedece y se enreda cada vez más en un sistema utilitario, tan cruel para uno, como para otro.

Con una metodología de trabajo que incorpora elementos creativos a la obra, surgidos en los ensayos, producto de la conformación del grupo entre los actores y el director, Cappa abre el juego y logra personajes muy creíbles.


El tercero (una muy buena creación de Darío Levy) también viene cargado de frustraciones, pero tiene los pies sobre la tierra y es el encargado de confrontar, de ponerle el calificativo de delirio al emprendimiento de los dos que restan, el que, sin hacerse cargo del todo, es portador de las noticias, el que informa que el sueño terminó.
Con diálogos dinámicos y pasajes en los que conmueve la ternura del jugador joven, junto con la decrepitud de un hombre anclado en el pasado, que no se repone y comete actos sellados por el resentimiento, Pezones mariposa se propone como una de las opciones más interesantes y divertidas de la temporada teatral.

Con diálogos dinámicos y pasajes que conmueven, Pezones mariposa se propone como una de las opciones más interesantes y divertidas de la temporada teatral.


Con una metodología de trabajo que incorpora elementos creativos a la obra, surgidos en los ensayos, producto de la conformación del grupo entre los actores y el director, Cappa abre el juego y logra personajes muy creíbles. Los tres intérpretes están enraizados con la historia, corporalmente embebidos en sus roles, acompañados de buen vestuario y una escenografía funcional a la puesta, que da cuenta de una parcial decrepitud que atraviesa los sentidos e invita al espectador a acceder a un universo hediondo, reconocible y signado por una fantasiosa realidad.

Pezones mariposa

Autor y director: Bernardo Cappa
Intérpretes: Fernando De Rosa, Darío Levy y Lorenzo Quinteros
Vestuario: Paola Delgado
Escenografía: Félix Padrón
Diseño de luces: Ricardo Sica
Fotografía: Ezequiel Kopel
Asistencia de escenografía: Gabriela Kohatsu
Prensa: Silvina Pizarro
Producción: Maia Lancioni
Dramaturgista: Laura Nevole
El Camarín de las Musas, Mario Bravo 960, Ciudad de Buenos Aires, teléfono 4862-0655, viernes a las 22:00, sábados y domingos a las 20:30, localidades $ 60, jubilados y estudiantes $ 35.

Calificación: