Por María Gabriela García
Pensar en Copi es sumergirse en un universo, en donde la desmesura y la morbosidad van de la mano con el humor negro. Estos elementos aparecen en la puesta de Guillermo Ghio, a través de la composición de personajes que operan en un alto nivel de irreverencia, con toques melodramáticos.
Las criaturas en cuestión son tres: la señora Simpson, un composé en tonos de rosa que interpreta con solvencia Marcos Montes, Irina, un terrible enfant, a cargo de Catherine Biquard, que crea un ser atrevido y descarado y la señora Garbo, una mole “criada entre orquídeas y pieles”, a la que le da vida Carlos Portaluppi.
Los personajes son compactos, contundentes y con una sexualidad exacerbada. En cada detalle aparece la expresividad. La carterita que lleva la señora Garbo, su guante, la posición de sus dedos, son sólo algunos de los tantos elementos que operan en función de la creación del personaje.
Nada está librado al azar, todo funciona según un aceitado ritmo que propone atravesar el desparpajo, la intimidad, el erotismo, la violencia, la escatología...
Los personajes son compactos, contundentes y con una sexualidad exacerbada. En cada detalle aparece la expresividad.
La música en escena proveniente de unos teclados que interpreta Leandro Puerta, acompañan la acción de manera adecuada, junto con efectos de sonido y demás temas musicales estratégicamente ubicados.
Irina es un sujeto/objeto de deseo, que genera la disputa y el capricho y a la vez es cuerpo receptor del flagelo. El tono nauseoso de la señora Garbo, su profesora de piano, hace saber que lo “ano-anormal” será la regla imperante.
Lo perverso se mezcla en el gemido sádico del orgasmo y repliega en un discurso exuberante, que a su vez conlleva una dificultad.
Lo perverso se mezcla en el gemido sádico del orgasmo y repliega en un discurso exuberante, que a su vez conlleva una dificultad.
La señora Garbo hurga, revuelve, hipnotiza, manosea el interior de la pequeña caprichosa. Quiere ir al origen. La escena se sumerge, entonces, en un color sanguíneo y visceral, el mismo rojo que tiñe una mutilación.
Pero nada queda en la profundidad, existe la posibilidad de que cada personaje sobrevivirá a su cruz.
Un trabajo producido por (H)umoris Dramatis, el grupo cumple cinco años de existencia, que permite el lucimiento de los tres actores principales en una puesta de calidad. Una opción atrayente para los gustosos del insolente Copi.
El homosexual (o la dificultad para expresarse)
Autor: Copi
Elenco: Marcos Montes, Catherine Biquard, Carlos Portaluppi, Leandro Puerta.
Vestuario: Gladis Pereyra Alonso
Escenografía e iluminación: Guillermo Ghio
Banda sonora: Miguel Rhur
Producción: (H)umoris Dramatis
Dirección: Guillermo Ghio
Calificación:    
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